Durante el día de ayer, se difundió a través de las redes sociales y medios noticiosos el documento correspondiente a la Resolución Núm. 17, aprobada por la Legislatura Municipal del Municipio de Santa Isabel. Esta resolución apoya los esfuerzos del sector Cristiano, por mantener inalterados los principios del matrimonio y la familia, según la tradición judeocristiana, y la idiosincrasia de un pueblo que aseguran; atesora la misma.
Y como ciudadano, profesional y desde la posición que ostento como Presidente de la IDECGL, solamente expondré lo siguiente: si verdaderamente se atesora el valor de la familia tradicional no habría los altos índices de divorcios, acusaciones por violencia doméstica, acoso sexual, ni mucho menos la intolerancia y la falta de respeto en las familias puertorriqueñas. Quedando expuesto este argumento, ahora bien, ¿qué acción tomará el pueblo y el Estado Libre Asociado de Puerto Rico ante una clara y evidente violación al Artículo II, sección 3 (Libertad de culto) de la Constitución del Estado.
Sección 3. Libertad de culto.
No se aprobará ley alguna relativa al establecimiento de cualquier religión ni se prohibirá el libre ejercicio del culto religioso. Habrá completa separación de la iglesia y el estado.
Es momento de construir una cultura libre de tanto odio, prejuicio exclusión e intolerancia. Puerto Rico le pertenece a un pueblo, a una comunidad donde lo componen mujeres solteras, madres y jefas de hogar, pero que no pueden permanecer en él, porque deben llevar el sustento del mismo. Puerto Rico le pertenece a la pareja homosexual y lésbica que día a día se enfrentan al discrimen laboral, y el discrimen social. Puerto Rico le pertenece al inmigrante dominicano que día a día se levanta a laborar a un salario menos del mínimo federal establecido por un futuro mejor. Le pertenece al creyente no-cristiano que desea tener libertad de culto para sanar la tierra y honrar a los dioses. Puerto Rico es de todos y todas por igual.
Este servidor, no aprueba ninguna medida que atente contra los derechos inherentes de cada ser humano y mucho menos aquellos que atenten contra la población de las minorías en la sociedad. Así que, hago un llamado a la acción, y a favor de cada uno de los procura día a día sonreírle a la vida y dar lo mejor de sí mismo para un Puerto Rico mejor.
Atentamente,

